Nota de lector
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El Síndrome de Ulises o Síndrome del viajero eterno, se caracteriza por lo siguiente:

– Tristeza: La nostalgia es uno de los sentimientos más frecuentes en este tipo de casos, junto con el sentimiento de vacío y preocupaciones. Genera en el sujeto aislamiento por no encontrarse en el lugar adecuado o no tener personas cercanas, dando lugar a un vacío afectivo que muchos no lograr superar. Todo ello da lugar a que el sujeto se sienta incapaz, pierda el valor y disminuya su autoestima.

– Soledad: La persona se siente sola y no consigue llenar ese vacío con otras nuevas personas ni con su nuevo entorno. De nuevo aparecen sentimientos de vacío y degeneración en la autoestima.

 – Culpabilidad: La persona puede sentirse culpable por no haber hecho bien las cosas, haber abandonado a sus seres queridos o no haber cumplido sus objetivos. Se auto-recriminan por la situación actual y se arrepienten de la decisión tomada, sobre todo cuando no encuentran el trabajo deseado o éste no cumple con sus ideas preconcebidas.

– Desengaño: La persona se da cuenta de que el lugar en el que está es muy diferente a l que esperaba. Sus esperanzas pueden verse frustradas y pueden entrar en una espiral de sentimientos negativos.

– Trastornos psicosomáticos: La persona que se encuentra en esta situación no solo puede padecer problemas psicológicos sino también insomnio, dolor de cabeza, falta de apetito, exceso de apetito, fatiga o falta de concentración.

Estos síntomas aparecen cuando la persona siente que la situación la está desbordando y no se ve con los recursos necesarios o la capacidad suficiente para afrontar lo que le ocurre. Esto se conoce como crisis vital y normalmente tiene mucho que ver con la forma de ser de la persona, cómo reacciona a los cambios y a las nuevas circunstancias. Llegados a este punto, la persona en cuestión debe plantearse una nueva forma de afrontamiento ante la situación: nuevas formas de verse a sí mismo o nuevas formas de ver la situación.sindrome-viajero

Antes de partir, es bueno seguir una serie de recomendaciones que nos preparen para esta experiencia y así llevarlo mejor en un futuro, entre ellas destacamos las siguientes:

– Proceso de duelo: Una buena forma de comenzar una nueva etapa es cerrar otra anterior de manera consciente. Es recomendable hacer una despedida con familiares y amigos para ser consciente de la pérdida que supone y pasar por el duelo que conlleva.

– Nueva identidad: Muchas veces se tienen roles familiares o de amistad en el lugar de origen a los que la persona puede sentirse atada. En esta nueva etapa, esta persona puede liberarse y ser realmente quien quiere ser, mejorando aquellos aspectos de su personalidad que no le convencen.

– Inseguridad: Es bueno hablar del tema con personas que han pasado por el mismo proceso y así intentar quitar esos miedos que puedan venir, teniendo una visión más realista sobre lo que nos vamos a encontrar.

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