El gran problema de los antidepresivos
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Al contrario de lo que nos hacen pensar, los antidepresivos no restablecen un desbalance químico en el cerebro. De hecho, sus efectos son notados por producir un funcionamiento anormal en nuestro sistema nervioso. Por tanto no debemos sorprendernos al saber que no funcionan mejor el efecto placebo y además en muchos pacientes hacen que se recuperen de manera más lenta e incluso que tengan más recaídas que aquellos que no son tratados con medicación.

En este artículo nos buscamos condenar el uso de antidepresivos ni recomendar que no se tomen, simplemente vamos a informar a todo aquel que lo necesita sobre las consecuencias de comenzar un tratamiento farmacológico. La razón de esto es porque actualmente se abuse de estos psicofármacos y se indican para ciertos trastornos en los que no hay evidencia alguna de su eficaz utilidad.

Si los psicofármacos tuviesen el efecto que prometen sus defensores, ¿no creéis que habría habido una notable disminución de personas aquejadas de trastornos mentales? Por el contrario, desde su ingreso en el mercado, el número de personas diagnosticadas con algún trastorno mental ha aumentado de manera significativa.

En EEUU, país defensor de la industria farmacológica, se reconoce que las enfermedades psiquiátricas no disminuyen con el paso de los años, cosa que con las enfermedades no psiquiátricas no ocurre lo mismo y ha habido una notable mejoría en diversas enfermedades gracias a los avances de la medicina. Estudios realizados por la “Social Security Administration” demostraron en 2007 que 1 de cada 76 personas padecían enfermedades mentales. Este número representa más del doble que en el año 1987.

¿A qué se debe el éxito de los fármacos en distintas enfermedades y el rotundo fracaso en las enfermedades mentales? La explicación es muy simple.isrs2

Primero se identifica la causa o naturaleza del trastorno y luego se procede a desarrollar un tratamiento que lo contrarreste, por ejemplo, los antibióticos eliminan bacterias invasoras. En el caso de la diabetes, se descubre que existe una deficiencia de insulina y el tratamiento consiste en suministrar insulina adicional. En todos los casos, primero se identifica y conoce la enfermedad y después se obtiene el fármaco que ayudará a que ésta disminuya o se pueda sobrellevar.

El origen de los psicofármacos es muy diferente y su origen no partió del descubrimiento de la causa de un trastorno mental. Por ejemplo, todos sabemos que la depresión se debe a una rebaja en los niveles de serotonina, por lo que ciertos antidepresivos, al elevar los niveles normales de serotonina en el cerebro deberían curar la depresión. Esta hipótesis está tan arraigada por psiquiatras y psicólogos que todo el mundo cree en la explicación pero lo cierto es que no hay nada que indique que los cerebros de las personas diagnosticadas con este trastorno tengan niveles de serotonina distintos a los que posee una persona sana sin diagnosticar. Este es solo uno de miles de ejemplos.

Recomiendo que antes de ponerse en manos de un antidepresivo se busque información acerca de cómo actuará en tu cerebro y las consecuencias que pueden causar en tu organismo en menos tiempo del que crees.